
El día de ayer, revisaba mis redes sociales, cuando llegó la notificación diaria de los recuerdos que Facebook tiene, como es costumbre en mí la revise, puesto que me gusta saber qué hacía años atrás en la misma fecha; y resulta que el primero de marzo de hace ya 4 años compartí una publicación en donde constaba que Correcaminos era en ese momento la mejor ofensiva con 13 goles a favor y la mejor defensiva con 7 en contra, lo que me llevó a analizar qué tan distantes estamos de esos tiempos, futbolísticamente hablando, y ni mencionarlo de aquel 2011; en aquellos tiempos disputábamos la cima, hoy tristemente el no descender; y ante eso, pareciera que estamos en “la lona” y sin capacidad de reacción.
Y para muestra un botón: Correcaminos sufrió dos descalabros dolorosos en menos de una semana: el primero el pasado sábado en donde inició una pésima exhibición de nuestra defensa, la cual fue vulnerada y no alcanzó más que para traernos un 3-1 de tierras cajeteras.
Lo relevante para su servidor vino al terminar el partido, en la rueda de prensa: escuchaba a Mr. Rayas decir (palabras más, palabras menos): que los jugadores no entendían que se estaban jugando, que no tenían la personalidad necesaria para jugar y lo más preocupante de todo, se podía escuchar un Profesor que no tenía ni la más mínima idea de lo que está pasando hacia el interior de su vestidor, al grado de notarse preocupado.
No sé si lo que Ricardo Rayas este divisando a la distancia es la “camita bien tendida” que le están poniendo “sus pupilos”, pero si me preocupa mucho el escucharlo así, hasta contrariado por el desconocimiento de lo que pasa hacia el interior de su equipo.
Algo que si queda muy claro es que la táctica del “tlacuache muerto” no aplica para este caso: no se debe decir que los jugadores no son los indicados para este encargo cuando por lo menos en teoría, el los pidió (a no ser que se los hayan impuesto, pero sabemos que eso es muy poco probable…), así que decir que son ellos los responsables es solamente intentar “lavarse las manos” de este inminente fracaso.
Lo del martes ante Rayados en casa fue otra clara muestra de lo quebrado que está el equipo; directiva y cuerpo técnico pedían que la afición que “llenara el estadio” que “apoyaran incondicionalmente”, y pese al mal paso, al mal funcionamiento y al hartazgo la afición cumplió, si, gran parte fue a ver a Rayados y no a Correcaminos, pero el Marte R. Gómez lució lleno, abarrotado y hasta con “sobrecupo”.
Los Naranjas, ahora “camuflajeados”, salieron como es su costumbre, desconcentrados al campo, en los primeros minutos, el Tanque Rivero fallaba una clara, solo frente a la portería y como reza el viejo adagio: “gol fallado, es gol en contra”, con un golazo ya lo ganaba Rayados, después un par de errores de una defensa de papel también iban directamente al marcador para los visitantes.
Si, Rayados vino a darle una repasada a Correcaminos en su cancha y con su gente durante el primer tiempo y nuestro equipo no tuvo ni la más mínima capacidad de respuesta, otra vez; en lo que pareciera una réplica del pasado juego en Monterrey.
Durante el segundo tiempo hubo un poco de mejoría, pero la cuestión es como lo hemos venido manejando: ¿por qué carajos esperar a tener “el agua hasta el cuello” para hacer las cosas bien?; Correcaminos reaccionó con dos goles en aproximadamente diez minutos, sin embargo volvimos a quedarnos cortos.
Y en efecto, en la Liga seguimos de penúltimos de la general; en la porcentual nada más porque “Murci” no ganó y en lo regional: gracias a Dios que la Jajajaiba volvió a perder; vaya, como estará de triste nuestra realidad para que uno de los mejores jugadores del partido pasado haya sido el “Churpias” Moreno, y mire que para que yo lo diga… Tantéese nada más.
Ya la verdad no sé qué nos espera esta noche, esperemos que nuestros angelitos saquen el amor propio y ganen en casa, para salvar el honor (y aprovechando, la categoría), entre tanto, usted ya se la sabe: nos vemos en la noche en el MRG, aunque sea para mentar progenitoras; ahí entre los Miown’s, con los Judas de Sombra, tiene un lugar.
