Judas

Hola amiguitos. Esta semana trataré de ser breve y conciso, así que voy:

No sé ustedes, pero cuando a mí se me antoja el pollo, voy a un lugar donde venden pollo; cuando se me antojan unos tacos, hago lo propio en donde precisamente venden tacos, y cuando tengo ganas de pizza, ¿qué creen? ¡Voy a una pizzería!

Pareciera algo estúpida mi introducción, pero mi punto principal es que hay lugares específicos en donde podemos ir a buscar ciertas cosas o solicitar servicios; por ejemplo, no podemos ir a la estación de bomberos a denunciar un delito o pagar el agua en las oficinas de la policía; parecieran cuestiones de simple y sencilla lógica que por más tontas que parezcan, hasta la persona más distraída entendería.

Es entonces que no alcanzo a entender, como es que la semana pasada, al terminar el –desastroso– partido entre Correcaminos y Atlético San Luis –sí, el penúltimo de la General– vienen a explicarnos en la rueda de prensa, algo que no pudieron demostrar en la cancha.

Vienen a intentar vendernos la idea de que sienten “vergüenza deportiva”, por haber ido ganando el juego 2-0 para ser empatados, EN CASA, ¡¡POR EL ATLÉTICO SAN LUIS!!

Señores jugadores, como un aficionado más, uno que tal vez hoy tiene la oportunidad de poder expresar su opinión en un medio deportivo, permítanme externarles que: no esperamos que vengan a decirnos que sienten “vergüenza”; vergüenza debería darles cobrar su sueldo con estos resultados tan pobres que están dando, es más que digo vergüenza, creo que lo que la afición de esta ciudad merece es que TENGAN DIGNIDAD; y si de plano no pueden con el encargo, tengan precisamente dignidad y háganse a un lado.

Si hasta sus mismos líderes duden de su personalidad públicamente, es momento de demostrar ese amor propio que deben tener y empiecen realmente a jugar futbol.

Es posible esto ya sea más un tema mental, que deportivo, y en ese supuesto, creo que va siendo tiempo de empezarlo a trabajar; recordemos que este juego es mayormente físico, pero también en gran parte mental y si bien se juega con las piernas, se gana con la cabeza.

Ya va siendo tiempo que la gente empiece a sentir algo mejor que tristeza, coraje e impotencia cada que juega Correcaminos; pero sobre todo que ellos empiecen a dimensionar que se están jugando más que tres puntos en la clasificación, más que salir de una mala racha, estamos a nada de descender y pareciera que no lo comprenden –o no les interesa…–, y eso es realmente preocupante.

En fin mis queridos amigos, les dije que sería breve y conciso, y traté de serlo; más tarde nos medimos ante Venados de Mérida y solo queda apelar a que los angelitos entiendan que no en esta profesión, no se pide perdón en la mesa, por lo que en la cancha no se supo o pudo –y  en este particular caso, quizo– defender.

Nos vemos la próxima semana en el Marte, en Sombra, ya se la saben entre los Miown’s con sus amigos los Júdas, tienen un lugar.

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