
Es viernes, juega Correcaminos… Son las 19:00 horas aproximadamente; he estado en el trabajo desde las 09:00 de la mañana y a estas alturas del día, ya me siento cansado; mis ojos me pesan, me duele un poco la cabeza, le sumamos el fastidio natural de una ardua jornada de trabajo y el conocimiento que de asistir al estadio, solo iré a hacer corajes con este equipo.
Realmente estoy considerando asistir al estadio, siendo honesto, lo que me vendría mejor sería dirigirme a casa, tomar un buen baño, cenar algo ligero y recostarme a dormir, para recargar energías y afrontar el fin de semana.
Decidido a ir a casa, según yo, abordo mi vehículo y giro a la altura del “22 Berriozabal”, no logré avanzar mucha distancia cuando lo vi… En su silla empujada por su Señora Madre, saludando a la gente, ondeando su bandera, enfundado en su playera naranja; no fue difícil ubicarlo: cada quince días (o menos) me lo topo en el Marte, apoyando incondicionalmente al equipo; aunque muchas veces, mal paguen estos mercenarios.
Algo dentro de mi “brincó” y al ver el entusiasmo con el que Paquito, se dirigía al Coloso de Carrera Torres, me hizo regresar y entrar al estadio para ver el partido.
No recuerdo que jornada fue, pero algo es seguro: puedo decir que fue gracias a Paquito a que esa noche yo estuve presente en el MRG, pasar un rato agradable con mis amigos de cancha y lo más importante, pude ver ganar Correcaminos.
Hasta hace unos días gracias a un reportaje que circuló en redes sociales, fue que pude dimensionar esta pequeña anécdota que les acabo de contar, mis queridos amiguitos; yo desconocía completamente la situación de Paquito, ignoraba las situaciones que tiene que pasar este chavo para llegar al MRG cada partido y también las condiciones en las que vive, lo que me llevó a preguntarme: ¿Cómo es que una persona que siempre apoya y alienta con todo el corazón a Correcaminos, no reciba nada de apoyo? ¿Qué representamos para Correcaminos? ¿Cuánto vale para el club un aficionado fiel?
Hablaba con algunas personas al respecto, sobre que opinaban del tema; inclusive, salió a relucir que una pregunta similar ya había llegado a los oídos de ciertos directivos del Club, y que su respuesta había sido: “si los apoyamos, les dimos playeras a él y a su mamá…”, hágame usted el “refabron cavor”… Uno entiende que Correcaminos no pueda ir ayudando a todas las personas que los apoyan, lo que no es comprensible es que un club que se dice “socialmente responsable” sea tan indolente a la necesidad de un aficionado tan distinguido, que tristemente, a veces no pueda ni resguardarse de las inclemencias del tiempo a salvo en su casa; pudieran por lo menos hacer alguna gestión, o reunir algo entre los mismos jugadores para corresponder un poco de tanto apoyo que Paquito les ha brindado, no solamente darle un par de playeras, que seguramente eran réplicas como las que repartieron a los compradores de bonobips.
De todos los jugadores que partido tras partido alienta sin parar, solo el “Samba” Rosas se ha dignado a ir a visitarlo y apoyarlo de alguna manera, la pregunta del millón es: ¿y dónde están los demás?
Esto amiguitos, me hace ponerme a pensar que es lo que representamos para un equipo que no nos da resultados dentro de la cancha y por lo visto, ahora tampoco fuera de ella… Ojalá que estos angelitos comprendan que se deben a la gente que los apoya y alienta, a pesar de que cada partido les “escupen en la cara”.
En fin, sabemos que la calificación a la liguilla aún es matemáticamente posible (demasiado complicada, pero posible) esperemos que se logre para que tengan la oportunidad de reivindicarse ante su afición, misma ante la cual solo se han preocupado por dar corajes y preocupaciones.
Se antoja complicada la visita a Sinaloa, pero ya se ganó allá en Copa, esperemos que el resultado vuelva a ser favorable, y así también que los otros resultados se den para que nos podamos colar a la fiesta grande; si no, nos tendremos que conformar con festejar “habernos salvado del descenso”…
La moneda está en el aire amiguitos, y como cada que juega Correcaminos, no nos queda más que “agarrar el rosario” e implorar que nuestros angelitos salgan con ganas de hacer las cosas bien…
Les dejo una botando en el área: dice Rivas que ya se va, que siempre dio lo mejor de él y que no es borracho como los que lo critican… La pregunta es, ¿pos que no se había ido ya?
Nos leemos luego, espero verlos pronto en la zona de Sombra, entre los Miown’s, con sus amigos los Judas, tienen un lugar… Ah, y si ven a alguien del club díganle de mi parte que no sean “ojaldras” y que apoyen a Paquito.
P.D.- #RegrésenmeAPanchillo
